Chullachaqui
EL CHULLA CHAQUI

Simon Owaki caminaba sin prisa, pero a paso firme, como cada año en septiembre, se dirigía al monte, adentrándose por 10 días de camino, mientras pensaba sobre las plantas de yuca y plátano que como solían hacerlo los chapaneros experimentados, sembraban para que el próximo año les sirviera de sustento, hacia ya dos días de camino en los cuales solo se alimentaba de plantas de pan del árbol, y pijuayos, comida sin sal, y agua, con el fin de sentirse en armonía con la naturaleza y según los antiguos conocimientos que tenia sobre la vida en el bosque ser confundido como un ser mas en el bosque y poderse mimetizar con los animales salvajes.
Seria las 2 de la tarde, y Simón se tenia que apresurar, ya que el cielo parecía llenarse de nubes oscuras que presagiaban que mas o menos a las ocho caería un fuerte lluvia, a pesar de llevar una chiringa con sus pertenencias indispensables en todo cazador, como balas para su retrocarga, una linterna y un par de pilas de repuesto, una botella de cañazo para el frió o curar alguna herida, sus mapachos para espantar los zancudos, era conocido que en esos bosques había una especie de zancudos que al picar depositaban sus huevecillos dentro de la carne y a los pocos días se convertía en larva que ocasionaba un dolor muy fuerte y solo era posible sacarlo fumando el mapacho y echándole el humo y la nicotina pastosa que se formaba cuando aspiraba y soplaba fuertemente en una hoja de cetico.
Dejo su caballo donde solía dejarlo siempre, un bosque con hiervas suaves para comida de su noble animal, con un arrollo cerca de aguas cristalinas, donde el año pasado había sembrado algo de maíz, y se podía ver mazorcas secas algunas caídas, dejaba solo al caballo que estaba seguro no se alejaría, tal como aguardaba otras veces por 10 días o más, según demoraba Simón, en completar su carga.
Habíase alejado media hora de donde había dejado su garrañon, cavilando sus ilusiones de conseguir 200 o 250 kilos de carne de monte, para pasar una excelente Navidad con su familia, en especial con su engreído Chendo, cuando a su experto sentido de cazador chapanero, algo imperceptible apara otro llamo su atención, sigilosamente acaricio su machete Collins de filo excepcional que llevaba en el cinto y agazapándose contuvo el aliento aguzando sus sentidos, para percibir mas claramente ese algo que había perturbado la quietud del bosque del Biavo.
De repente identifico el sonido de un machete que cortaba unas cañas, asombrado por que no esperaba encontrar ninguna persona en esos desolados bosques se acerco cautelosamente, de repente del fondo del bosque llego un saludo, Cholo, que suerte que pasas por acá, era Jaime Ríos un joven hijo de un hacendado del Valle de Río Biavo, mas tranquilo Simón se acerco y el joven le explico que habían salido en caballo con un amigo que había llegado de las Costa que se había quedado a dos horas de camino con fiebre y el había para recoger su costalillo con medicamentos de primera necesidad, y le dijo que era una suerte ya que el era conocido por su fama de medico vegetalista y que por favor le diera una mirada a su amigo que si bien el consideraba que el problema no era grave, si le vendría bien la mirada de una persona experta como Simón Owaki.
Gentilmente Simón accedió ya que la ruta que señalaba el joven donde estaría su amigo, no se alejaba de su destino, y además en la Selva era muy común el ayudar a prójimo, estando a dos días de camino de la civilización, pero convenció al joven, para regresar un media hora para recoger de donde estaba su campamento donde estaba su caballo, donde tenia su botiquín con las medicinas y hiervas para ese tipo de dolencias.
De regreso al acercarse a su caballo, este al oler al desconocido dio un salto, y se asusto, Simón atribuyo a que no esperaba extraños por esos lares, pero preocupo un poco, a Simón, pues los animales sienten y olfatean los peligros, pero la sonrisa de Jaime tranquilizo al cazador, quien recogió sus medicinas y botella de aguardiente y rápidamente emprendieron el camino que les llevaba a rescatar al acompañante de su amigo.
Rápidamente se encaminaron hacia donde se encontraba el amigo de Jaime Ríos, Jaime Rios empezó a conversarle sobre el avance de la medicina, un tema al que Simón Owaki, era muy apegado, ya que desde sus años mozos soñaba con alguna vez estudiar medicina, tenia un libro muy preciado que fue un regalo de un Joven medico hijo de un entrañable amigo, este libro "El Vademécum" como lo llamaba Simón, era motivo de amanecidas leyéndolo y estudiándolo constantemente y de conversaciones, y que efectivamente le habían enseñado mucho y contribuido a su fama de medico vegetalista, pues Simon, bastante amiguero como buen hombre de la Selva conocía de boca los mas viejos especialistas, con los cual mantenía amistada los mas variado secretos de las plantas y resinas, que le permitían tener un profundo conocimiento de la medicina folclórica aunado por sus conocimientos en base e a lecturas y enseñanzas cuando medico o sanitario pasaba por esas regiones inhóspitas, que gracias a su simpatía, conocimientos que hacia que se ganara el respecto de todos, y sobre todo sus habilidades de cazador y pescador, siempre tenia un regalo para sus amigo, el Mitayero como le decían sus amigos siempre tenia buena comida en su humilde chocita, además por su afición a la comida china, sus amigo siempre le visitaban y le solicitaban un chaufa de Sajino y carachupa, que Simón Gozaba en prepararlo y explicar sus secretos de hombre polifacetico.
Pasaban así las horas y Simón ensimismado con los conocimientos de aquel joven que por sus conocimientos mas parecía un viejo, de repente serian las 6 PM empezaba a caer algunas gotas de lluvia, una sensación de alarma se prendió en la cabeza de Simón, que caminaba detrás de su joven acompañante. se agazapo y miro con detenimiento las huellas de su acompañante y noto las huellas claras de un venado, levanto la mirada al frente pero solo alcanzo a oír una risa burlona y el joven había desaparecido.
Entonces comprendió con asombro y cólera, que había sido engañado por el chullachaqui.
Hoy después de 10 años recuerda claramente y trata de darle una explicacion racional a este folclórico personaje de la selva.
Según conocía gracias a las conversaciones sobre filosofía de una dama esposa de un hacendado de la región a quien estimaba mucho, estos seres son unos elementales del bosque que no son malos perse si no que tienen otro concepción de moral y se divierten engañando o desorientando a las personas que caen en su camino.
Simón intuía que lo que le conversaba el chullachaqui, era leído de su propia mente por eso le conversaba cosas que efectivamente el ya sabia y gratas, sumadas con los conocimientos de quizás miles de años los cuales vivian estos seres, porque según lo que decían las personas mayores estos seres eran inmortales.
Pero ya era de noche y estaba empezando a llover y Simón tenia que procurarse una sombra para guarecerse, a pesar te tener su enjebado pero el viento era fuerte, por lo cual decidió subir se aun árbol de pandisho, amarrarse con su pretina a una rama para que en caso se durmiera no caerse y al día siguiente orientarse y proseguir con la casería.
La tormenta prosiguio toda la noche, Simon se encontraba preocupado, pues a traves de los 15 años de cazador y pescador, nunca habia tenido una experiencia semejante, cerca de las 12 Simon se quedo dormido, cerca de las tres de la mañana un terrible trueno e sobresalto, y de repente frente a el exploto un rayo, y años despues todavia no esta seguro de que fue un sueño o que fue enteramente realidad.
Pero tenía al frente a un hombre enorme, que le dijo, calmate Simon, no pasara nada, y de nada te servirian tus balas, si decidiera castigarte.
Este mi bosque, tu bosque y el bosque de todos, de los sajinos, las sachavacas los paujiles, de las lupunas y demás hermanos menores. Se que eres un hombre de bien, porque no dudaste en ayudar a un hombre en problemas, se tus pensamientos y de tu conducta, para los protectores de los bosques no existe secretos, desde tiempos inmemoriables cuidamos el bosque para evitar abusos, pero el hombre todavía no entiende, al pronunciar esto su frente se arrugo casi imperceptiblemente en una señal de desazón, lo cual no paso desapercibido para una persona experimentada como Simón..
Se qe cazas por necsidad, tendrás lo que necesitas, caza solo una sachavaca y un venado, deja una ofrenda al bosque y marchate.
Enseña, ya que muchos te respetan y creen en tus palabras, que los bosques se respetan, que los animales y los arboles se respetan, son tus hermanos menores, qe siempre hay alquien que proteje los bosques y que no permitirá abusos que hay mucha maldad en el humano, pero que también hay hombres justos como Simon Owaki.
Y ahora descanza toma del bosque lo que necesitas y vuelve a tu pueblo que tu familia te necesita y con un trueno más poderoso aun que el anterior desaparecio, inmediatamente ceso la lluvia y una calma se sintio en todo el bosque, y tambien en el alma de Simón.
Se levanto las primeras luces del alba empesaban a aparecer, las nubes habian desaparecido, las estrellas que se divisaban desde la rama del arbol le permitieron ubicarse.
Recogió su pertenencias aprovechando que la tierra estaba humeda se dedicó el día sembrar las mashques de platano y los palos de yuca que habia traido.
Por la noche cazo una sachavaca y hermoso venado adulto, Simón no salia de su asombro ya que nunca le fue tan facil cazarlos, juraría que los animales se ofrecieron como ofrenda.
Al día siguiente preparo las cecinas con la sal, y su cushnina hecha con varillas del bosque el fuego, de las brasas con que secaba la carne lo tuvo reflexionado todo el día y a la mañana siguiente emprendió el regreso contento, pero mucho más respetuoso de los bosques de la selva, más algo habia cambiado en su vida.
Nunca más sería SImon el mitayero, no volvería a cazar.
Esta historia es verídica, se que Simón Owaki desde el oriente eterno puede dar fé de ello al lado del ahora tal vez su amigo :El Chulla Chaqui de los Bosques del Río Biavo.
Actualizado (Lunes, 29 de Noviembre de 2010 19:15)



